Con el ‘circuit bending’ me empezó a interesar la electrónica. Una práctica de modificación y customización de circuitos electrónicos para obtener nuevos instrumentos musicales, caracterizados por la espontaneidad y aleatoriedad.
Las técnicas que suelo emplear consisten en desmontar aparatos electrónicos, usualmente generadores de sonido o juguetes de bajo voltaje a pilas, y hacer conexiones entre distintos puntos de la placa electrónica interna que puedan ocasionar ruidos interesantes o que modifiquen el comportamiento original del dispositivo. También, añadiendo nuevos componentes electrónicos en el circuito existente, y al encontrar una buena alteración que cause una respuesta interesante, conectar y fijar esa conexión mediante un cable, un potenciómetro o un switch.
Una práctica de experimentación a través de ensayo-error , resultando muchas veces en quemar el circuito o llevarse algún calambrazo. Se va aprendiendo qué conexiones pueden ser efectivas y cuáles no debes tocar ni por asomo, o se va al aire el aparato y no se puede recuperar.
Mis amigos me van donando todos los juguetes o trastos que encuentran por sus casas y la mía está repleta de ellos.
A este teléfono rojo le tengo especial cariño. Fue lo que me introdujo en todo el mundo del cacharreo. Ya estaba trabajando con aparatos electrónicos, incluso habíamos diseñado algunas pequeñas cosas en los años de universidad, pero fue la primera vez que cogí cualquier aparato, lo abrí y busqué sus posibilidades, busqué qué ruidos se podían sacar de él y cómo se podían alterar.
Este primer contacto fue en un workshop de hackeo de juguetes en el laboratorio Macumbista de Derek Holzer con Tasos Stamou de Stamou Instruments.
A partir de ahí, todo lo que viene ya es un vicio. Abro todos los aparatos que encuentro, intento modificarlos, arreglaros, darles alguna utilidad y si no, lo despiezo completamente y uso las piezas en diferentes proyectos o para lo que sea.
Toda esta filosofía de darle una segunda vida a las cosas, algo que, igual que con el DIY, he aprendido muy bien de la chilena Corazón de Robota, una artista visual, bailarina y amante de la electrónica que investiga con tecnologías libres y reutilizando los materiales. En una de sus giras por Europa se pasó a verme por casa y estuve en alguna de sus charlas y talleres. Además, estuvimos cacharreando con todas sus máquinas. Abajo puedes ver una foto de todo lo que esconde su maleta.
Aunque ahora ya he tenido que parar de acumular aparatos porque no me queda espacio, tengo varias cosas en la cabeza por hacer, como modificar y crear algo visual con las antiguas videos consolas SEGA Mega Drive y con la Master System, que tengo bien guardadas con sus joysticks y mandos originales.